AGNÈS AGBOTON (BENIN, 1960)

Nacida el año de la Independencia del territorio de Dahomey que se convertiría en la República de Benín, Agnès Agboton se afinca en Barcelona en 1978. Su trayectoria literaria (tradicional y escrita) hace de ella uno de los exponentes más claros de la afroeuropeidad incluyente. Pues como afirma el proverbio gun que abre su libro autobiográfico, Más allá del mar de arena (2005)[1], “la sonaja y el gong tienen distintos sones, pero juntos acompañan la misma melodía”.

Gun y descendiente de una familia estrechamente ligada con la creación de Porto-Novo, su infancia transcurre en un medio tradicional, en el que pertenecer a los Agboton era un prestigio que se reforzó por la carrera docente de su padre: maestro, llegó a ocupar altos cargos en el Ministerio de Enseñanza. Pero no queda aquí su mestizaje de partida, como le gusta recordar a Agnès Agboton: el origen yoruba de su madre, mina de su abuela materna, y gun, del clan al que pertenece, hacen de ella alguien capaz de fusión, de mezcla, lo que marcará su vida y, formando parte de ella, su creación literaria.

En 1974 se muda a Costa de Marfil, donde prosigue sus estudios e intuye ya la dificultad de la doble pertenencia, base de su pensamiento futuro: “la sensación de pertenecer a dos o tres lugares distintos al mismo tiempo”. Costa de Marfil se convertirá también en el punto de partida hacia Barcelona donde se instalará, con su marido, en 1978.

A partir de aquí, se inicia una carrera literaria, o mejor, creativa que hace de esta autora un referente de la escritura africana en lengua castellana y en catalán.

Agnès Agboton no es sólo escritora; de hecho a ella no le gusta que la llamen así, como recuerda Manuel Serrat en el prólogo al poemario Voz de las dos orillas. Se podría decir que su acceso a la escritura viene marcado por su clara intención de presentar, de transmitir, de “traducir” su cultura de origen a su otro medio, el europeo, con el que ya ha formado un todo: “me gusta pensar que soy un gran árbol, con las raíces hundidas en la tierra roja de Hogbonu y las ramas que se levantan hacia el cielo azul del Mediterráneo”.

Por ello, quizás, porque de fusionar se trata y de dar a conocer, inicia su andadura con un libro, La cuina africana, sin pretensiones, o con una muy clara: rememorar sus olores y sabores y hacer de esta nostalgia un camino de comprensión para quienes desde aquí lo leemos. Significativa esta línea (dos libros más seguirán: Africa des dels fogons y Las cocinas del mundo) porque su intención no era hacer un simple recetario, sino que pretendía ir más allá situando cada plato en el contexto en el que se serviría: la tradicionalista que se adapta a la escritura, la transmisora que actúa de puente entre dos mundos tan diferentes había nacido.

Porque su ambición es esa, servir de puente entre dos mundos, entre sus dos mundos. Y así, desde 1990, su primera vocación, la de contar llena su actividad pública: sus relatos, adaptados al castellano o al catalán, son llevados a escuelas y asociaciones, son contados ante un público que quiere conocer. Sus talleres de narración oral la han convertido en la contadora tradicional más requerida en nuestro ámbito, y más allá.

En esta línea, fruto de su interés por acercarnos a una cultura, la suya, que sabe lejana para nosotros, se inscriben los siguientes libros: Contes d’arreu del món; Na Mitón. La mujer en los cuentos y leyendas africanos; Abenyonhú; Eté Utú (Cuentos de tradición oral). De por qué en África las cosas son lo que son, y Zemi Kede. Eros en las narraciones africanas de tradición oral.

Los cuentos de Agnès Agboton son, sin duda, lo más característico de su actividad creativa, en el doble sentido del término: tras su recopilación, al acto de contar se le sumará la transcripción a la lengua catalana y castellana.

Como los grandes contadores africanos, Agnès Agboton ‘autentifica’ la tradicionalidad de sus textos en su prólogo y también en su autobiografía (2005). Es más, en ésta, tenemos incluso una prueba gráfica: una foto de un momento de recogida de material en una entrevista a Tanyi Akaré, “una de las guardianas de las tradiciones”.

Desde Na miton, donde explicaba y presentaba los lugares, los grupos culturales y el valor para ellos de los relatos que incluye, hasta Zemi Kede, la la trayectoria de Agboton refleja una ocupación de lugar: deja fluir su palabra (en la voz y en la escritura), con menos “cuidado” ante un público que quizás considere más maduro. O, simplemente, su asunción narrativa, más determinada, deja paso a la Palabra que se explicará a sí misma.

En momentos en los que nos centramos en articular y dar sentido a sociedades de construcción diversa culturalmente, los cuentos siguen ejerciendo su función esencial tradicional: divertir y enseñar. Aunque los de Agnès agboton, además, y quizás sin pretenderlo, consigan también que al adentrarnos en ellos tengamos necesariamente que realizar un camino de formación: sus textos no son ya complacientes con el lector no iniciado: si queremos conocer, deberemos aprender a hacerlo.

Lo que es evidente es que su obra cuentística va mas allá de la simple traducción de unos relatos que ya de por si, por su “exotismo”, atraería al público europeo, español, en este caso. En mi opinión, su (doble) trabajo literario culmina en una colección de cuentos (sumados los que tiene publicados, hablamos de cinco libros) cuya calidad la sitúan en un alto nivel en el territorio europeo.

La poesía, la que sólo puede pensar y oír en su lengua materna, el gun, para después presentárnosla en castellano, está también presente en su creación escrita: las Canciones del poblado y del exilio (2006), su primer poemario, recibe el XXX premio Villa de Martorell de poesía castellana. A él, le seguirá Voz de las dos orillas, 35 poemas en los que se siente el costoso trabajo creativo y el consiguiente desgarro que implica, en lengua y vivencias, transitar de una orilla a otra, sintetizando desde las emociones presentes, nostalgias y caminos inciertos de quien aprovecha cada línea, cada palabra para decirse sin desvelarse totalmente. Pero la voz no es sólo escritura: la suya, cuando se la oye recitar en gun y en castellano, aúna lo que nos parece imposible de aunar: ritmos y melodías en dos lenguas tan difíciles de casar.

Encrucijada emocional, identitaria, sería, en mi opinión, lo que caracteriza la obra escrita de Agnès Agboton; pero por encrucijada no entiendo opción excluyente sino confluencia de caminos. En su producción destaca (quizás porque nos sea más fácil acceder a ella, o así lo creemos), su Más allá del mar de arena (2005). En esta obra, este auto-relato, que ha sido calificado de Memorias o de Autobiografía, Agboton no tiene una pretensión histórica, de explicación social o, al menos, no la tiene en el sentido clásico, occidental, del término, sino que refleja su manera de entender la vida, con las circunstancias que le han tocado vivir, como todo camino iniciático (2005: 106) en que cualquier hecho adquiere un valor único: aprender a vivir reconociendo siempre que “las verdades absolutas son la semilla de la incomprensión” (Id.: 109).

Su escritura parece querer reflejar las condiciones de la oralidad, de tal manera que todo tipo de géneros se dan cita en ella: los cuentos para ejemplificar, los poemas para fijar, y hasta alguna que otra receta africana que devuelve a la narradora a sus ‘olores’ ancestrales. Y no sólo los géneros son heredados de la oralidad; también lo son las técnicas que utiliza: desde dirigirse a sus hijos, como si de su auditorio se tratase, hasta la reproducción de onomatopeyas que aligeran las descripciones, pasando por la inserción de otros géneros, se diría que es una obra para ser “escuchada”.

En resumen, la escritura de Agnès Agboton –que no su faceta límpida de transmisora de la tradición− es un ejemplo claro, evidente de la hibridez de una literatura, la afroespañola, y por tanto, la afroeuropea, que pretende ser, o no, el resultado del encuentro de mundos, culturas y géneros.

 

 

La cuina africana, Barcelona: Columna. 1989.

Àfrica des dels fogons, Barcelona: Columna. 2001. [África en los fogones. Barcelona: Eds del Bronce. 2002]

Las cocinas del mundo, Barcelona: RBA, 2002.

Contes d’arreu del món, Barcelona: Columna, Barcelona, 1996.

Na Mitón. La mujer en los cuentos y leyendas africanos. Barcelona: RBA. 2004.

Abenyonhú. Barcelona: Llibres a Mida/Cáritas Española. 2004. OJO TB en catalán. Buscar

Más allá del mar de arena. Barcelona: Lumen. 2005

Canciones del poblado y del exilio. Barcelona: Viena Edicions. 2006.

Voz de las dos orillas. Málaga: Diputación provincial. 2009.

Eté Utú (Cuentos de tradición oral) De por qué en África las cosas son lo que son. Palma de Mallorca: José J. de Olañeta, ed. 2009



[1] Los datos biográficos de esta presentación se basan en este libro autobiográfico. Por si alguna afirmación se debe más a quien esto escribe, han sido contrastados con Agnès Agboton.