Por Antumi Toasijé

En su colonización del Mundo a partir de África, los seres humanos modernos llegaron a Europa hace unos 45.000 años. De entre esos Cro-Magnon, el Hombre de Grimaldi es para la antropología clásica el primer Ser Humano con rasgos negros modernos, éste se estableció en Europa hace 30.000 años. En la península Ibérica el Hombre de Grimaldi será común y convivirá con otros tipos de Cromañón. Momento crucial de la Prehistoria ibérica es la aparición de la cultura Capsiense, cuyos artífices ocuparon la mayor parte de la península hace unos 6000 años durante el neolítico antiguo. Los capsienses con origen en el Sáhara, son los antecesores del pueblo que será conocido como Íbero. Según la teoría antropológica antigua del poblamiento de la Península Ibérica (Atgier, Beltrán y Rózpide, Bosch y Gimpera) el capsiense es un pueblo originariamente negro, que se habría ido modificando por mezcla con otros, que sucesivamente fueron entrando en la Península Ibérica. Sin embargo la teoría contemporánea ha desdeñado estos aportes africanos negros y ha preferenciado el caucasianismo.

La mitología y la religión son indicios para considerar las relaciones protohistóricas entre África y la Península Ibérica. Los mitos fundacionales de origen protohistórico remiten frecuentemente a reyes africanos en la península ibérica, Gerión padre de Tubal y sobre todo Atlas son de origen africano. Bes, deidad egipcia de origen posiblemente centroafricano, tendrá suma importancia en el panteón cultual y en las raíces religiosas más remotas de la actual Ibiza en su período cartaginés. Asimismo, la teoría más plausible sobre las vírgenes negras nos retrotrae al culto egipcio a Isis, este culto seguiría presente en procesiones como la de la Virgen de Rocío en Huelva. El culto al toro es asimismo un posible elemento de relación común entre Egipto e Iberia. Aunque en las fuentes clásicas hay referencias, en especial Polibio (34,9), el silencio sobre la presencia egipcia en la protohistoria de la península Ibérica es notorio y no oculta cierta afrofóbia. Se han hallado estatuillas, escarabeos, amuletos y piezas diversas en la costa ibérica generalmente asociadas al comercio cartaginés, aunque no todas aceptadas como egipcias. En las islas Baleares se han encontrado objetos egipcios de culto como la famosa estatuilla menorquina de Imhotep y estaturaria en bronce que remite a Apis.

Estatuilla de Imhotep de unos 2700 años de antigüedad hallada en el yacimiento menorquín de Torre D'en Gaumés

Determinados autores, señalan las posibles concomitancias culturales existentes entre la cultura tartésica y el Egipto dinástico. Se debe señalar que desde que Cheick Anta Diop y Teophile Obenga presentaron en el coloquio de El-Cairo auspiciado por la UNESCO en 1974 sus conclusiones sobre la fisonomía negra de los egipcios, esta teoría no ha podido ser refutada o puesta en duda por investigaciones de similar calado. Respecto a los íberos, celtíberos y celtas los estudios actuales no pueden todavía señalar qué grado de relación tuvieron con poblaciones de África negra. Sin embargo existen representaciones estatuarias que presentan rasgos que han sido interpretados como negros como la cabeza ibérica de Xátiva.

Con la llegada a Iberia de los cartagineses hace 2.200 años y sus ejércitos de mercenarios africanos, acompañados de todo tipo de trabajadores especializados, un número muy significativo de personas negras entraron en la Península Ibérica como habrían entrado con seguridad con anterioridad en Islas Baleares.

Cabeza cartaginesa de unos 2300 años de antigüedad, hallada en La Caleta Cádiz

Primero los griegos y posteriormente los romanos también aportaron, con seguridad un porcentaje desconocido de población de África negra, en ocasiones esclavizada, pero no siempre en posiciones subalternas como demuestra la existencia de sacerdotes del culto a Isis o la posibilidad de que determinados emperadores romanos de origen africano o hispánico (Septimio Severo, sus hijos Geta y Caracalla y Teodosio entre otros) fuesen asimismo de piel oscura.

Detalle de la cabeza de la escultura romana en bronce de un niño de unos 1900 años de antigüedad hallada en Tarragona

Uno de los momentos históricos de mayor influencia de población negra en España se produce en el período islámico, sobre todo con la influencia de los Almorávides de 1086-1090 a 1144-1148 y de los Almohades de 1147 a 1269. Tanto el imperio Almorávide como el Almohade ocuparon extensas regiones de África Occidental incluyendo importantes áreas del imperio de Malí.

La importancia del elemento negro en el norte de África es creciente cuanto más nos retrotraemos en el tiempo, la propia etimología de la palabra “moro” procede de la latina maurus y esta a su vez de la griega máuros (negro o moreno), que a su vez sirvió para designar a los habitantes de la Mauritania antigua (Marruecos), que en épocas precedentes eran de piel más oscura que en la actualidad. Este tipo de población constituirá el grueso de los llegados a Al-Ándalus junto con la población autóctona conversa y no conversa al Islam. Queda por determinar la importancia africana negra en ámbitos concretos de las artes y las ciencias de Al Ándalus. Siendo la relación entre al sur de la Península Ibérica y el oeste africano y en especial la ciudad de Tombuctú, fluida y constante hasta la caída de Granada.

La paulatina retirada islámica propició la apertura de Castilla al Océano Atlántico y el tráfico esclavista directo con la cosa occidental africana y el indirecto a través de Lisboa. Sin embargo, con anterioridad, navegantes del ámbito cultural catalán ya habían hecho incursiones en África occidental y existía un cierto conocimiento, directo e indirecto a través de fuentes islámicas, del mundo africano negro. La isla de Mallorca será uno de esos focos de conocimiento sobre África como ponen de manifiesto las obras de Raimón Llull y los portulanos.

Si bien la historiografía actual presenta una imagen del denominado “moro” fisonómicamente asimilable a la del árabe, la realidad era bien distinta. Los árabes fueron una minoría respecto a los africanos durante el período de dominio musulmán. En Al-Ándalus hubo moros negros y moros blancos, personas de ascendencia mixta y otros africanos y asiáticos no moros.

Señores negros juegan al ajedrez. Del libro de los Juegos de Alfonso X el sabio

 

No debe asociarse siempre a la persona africana negra en el mundo islámico y particularmente en Al-Ándalus con la esclavitud. De hecho la palabra esclavo proviene de Slavus porque hasta hace 400 años los eslavos constituían era el contingente principal de personas esclavizadas, principalmente a manos del imperio Turco.

Músicos se intercambian los instrumentos. Cantigas de Santa María de Alfonso X

En el imaginario popular español hasta hace muy poco tiempo, el llamado moro seguía siendo fundamentalmente; negro. Esto es visible en las fiestas de moros y cristianos y en diversas representaciones pictóricas. Existen numerosas representaciones medievales de moros negros de todos los estratos sociales, se debe señalar al respecto las miniaturas del denominado Libro de los juegos de Alfonso X el Sabio (1251-1283) y el Libro de las Cantigas de Santa María (de mediados a finales del S XIII).

Detalle del Atlas Catalán del mallorquín Jafuda Cresques 1375 representando al emperador de Malí sosteniendo una pepita de oro.

 

Tras la derrota de los musulmanes en 1492, poblaciones negras, tanto libres como esclavizadas, permanecieron en numerosos lugares de España, principalmente, Andalucía, Valencia, Baleares, Murcia y Extremadura. En la Sevilla de los siglos XVI y XVII las personas negras constituían un porcentaje muy importante de la población total, el cronista Luis de Peraza afirmaba en 1535: “Hay infinita multitud de negras y negros de todas las partes de Etiopía y Guinea, de los cuales nos servimos en Sevilla y son traídos por la vía de Portugal”.

 

En el sur y levante peninsulares se hizo sentir la influencia africana en la cultura sobre todo popular. Flamencólogos como el Profesor de la Universidad Pompeu Fabra, Eloy Martín, afirman que la influencia africana es crucial en el emerger del flamenco. Pero también algunas personalidades negras destacaron en el ámbito la cultura elitista como el latinista Juan Latino (Guinea o Baena, 1518 – Granada, c. 1596), Catedrático de la Universidad de Granada. Otro ejemplo es el del pintor Juan de Pareja de quien se sirvió Velázquez para pintar importantes secciones de sus cuadros y que una vez libre fue un excelentísimo maestro. Se puede afirmar que durante la Edad Moderna, notablemente los siglos XV a XVII el porcentaje de personas negras que habitaba los territorios de España era mayor que el actual.

Un porcentaje importante de las persona negras que vivieron en España entre los siglos XV a XVII será libre. Pero con el correr del tiempo el balance se irá decantando hacia los esclavizados provenientes de la costa occidental de África.

La importancia del sistema esclavista en América, con no menos de 24 millones de esclavizados secuestrados en África ha dejado en segundo plano el estudio de la esclavitud peninsular. Sin embargo a pesar de haber sido abolida en 1837, ésta existirá abiertamente en todo el período desde el siglo XV hasta bien entrado el siglo XIX. En Andalucía y el levante español, todavía hoy, hay africano-descendientes de la esclavitud peninsular, principalmente en las poblaciones Gibraleón y Niebla en Huelva.

Mención aparte merecen las Islas Canarias, donde la población esclavizada negra africana llegó a superar a la población libre en determinadas poblaciones como pone de manifiesto el censo de La Laguna de 1514 con cifras de 1658 esclavizados, el 75% de ellos negros, frente a 1580 libres.

Durante la baja edad media y los inicios de la Edad Moderna la imagen de las personas negras será generalmente positiva; se asocia a riqueza y conocimiento. Esta será la época de aparición del mito de Baltasar, el rey mago negro; originariamente los reyes magos habrían sido cuatro y no había referencia a sus características físicas. La irrupción de Baltasar negro representa la riqueza de los reyes africanos que proveían de oro a Europa, principalmente el emperador de Malí. La iconografía del Emperador de Malí se corresponde con las representaciones bajomedievales y renacentistas de Baltasar. También la mítica búsqueda de un aliado cristiano frente al Islam en África engrandece la figura de los emperadores etíopes asimilándolos al mito del Preste Juan.

Detalle de la adoración de los Reyes Magos de Velázquez 1619

En la literatura del siglo de Oro son frecuentes las referencias a la población negra en España, ya por entonces sobre todo satirizada y ridiculizada. Se debe señalar la presencia de personajes negros con un habla particular en Lope de Vega y en Cervantes. El padrastro del Lazarillo de Tormes quizás sea el más conocido de los personajes negros literarios de la época.

La esclavitud irá transformando la imagen de las personas negras de origen africano, y asentará el mito cristiano de la maldición de Cam, en virtud de la cual los negros debían ser sirvientes de otras razas. A pesar de ello todavía a finales de la Era Moderna, personas negras descollan en España en diversos campos. Un ejemplo notable es Chicaba, proveniente de Etiopía y recluida en un monasterio de Salamanca, escribió en 1752 la primera obra conocida de una mujer negra en una lengua europea moderna.

A pesar de firmar varios acuerdos internacionales contra el tráfico esclavista de personas secuestradas desde 1821 conocido como trata negrera, este tráfico continuó con destino a Cuba y Puerto Rico amparado por las autoridades, incrementándose notablemente en todo el Siglo XIX. La esclavitud hispánica en América tendrá influencia en la metrópoli sobre todo por el regreso de los llamados indianos, ex colonos y criollos que se establecían en la España europea acompañados de personas esclavizadas en ocasiones camufladas como “sirvientes”.

En la minería peninsular los trabajadores forzados condenados irán sustituyendo a los formalmente esclavizados sin que por ello deje de existir un componente étnico de estigmatización en su selección. En ese caso como en otros, se mezcla el componente gitano con el componente negro de origen africano. En las Islas Canarias la mano de obra esclavizada africana negra tuvo una importancia destacada hasta mediados del siglo XIX vinculada sobre todo a labores agrícolas.

La importancia de la presencia negra en España y su relación con los movimientos poblacionales de América hacia la Península queda plasmada en las prevencones discriminatorias de las Cortes de Cádiz, que rechazaron las propuestas en favor de la abolición de la esclavitud, incluso negaron en la Constitución plenos derechos a las personas de ascendencia africana. Su capítulo 22 reza: Art. 22. “A los españoles que por cualquier línea son habidos y reputados por originarios del África, les queda abierta la puerta de la virtud y del merecimiento para ser ciudadanos…” estableciendo así restricciones a esta ciudadanía a pesar del reconocimiento de su españolidad.

La cuestión de al abolición de la esclavitud, inicialmente sólo planteada para Puerto Rico, será un foco de tensión política de gran importancia en la segunda mital del XIX. En 1865 Julio Vizcarrondo que se había trasladado a la península procedente de Puerto Rico tras haber liberado a sus esclavizados, crea la Sociedad Abolicionista Española. En ese mismo año funda el periódico “El abolicionista” que será determinante para crear un clima contrario a la esclavitud. Las tensiones políticas retrasarán en varias ocasiones el fin del esclavismo y constituirán un factor de regresión social y económica en España. España será la penúltima nación europea, después de Portugal en abolir definitivamente la Esclavitud el 7 de Octubre de 1886 al extinguirse la Ley del Patronato. El Último presidente de la 1º república española, escritor y diputado Emilio Castelar, defensor del republicanismo liberal, al fue crucial en lograr el fin de la Esclavitud en territorios hispánicos. Mientras que en Cuba los luchadores negros por la independencia habían asestado duros golpes al sistema de explotación existente.


A partir de la mitificación del la relación de “Moros” y cristianos principalmente con la Primera Guerra de África (1859-1860), se generará en España en el siglo XIX una imaginería de antagonismo entre lo blanco y lo negro. El tema pictórico de la caída de los almohades en la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212, en el que un jinete blanco en su caballo blanco representa el triunfo de todo lo bueno sobre lo maléfico, será común durante el período.

“Triunfo de la Santa Cruz en la batalla de las Navas de Tolosa” Cuadro de Marcelino Santa María, 1892


Durante la Guerra de Cuba los mambises (guerrilleros independentistas, muchos de ellos negros) son presentados por la prensa como un peligro terrorífico y se difunde la idea de que los negros son aliados de las potencias que quieren destruir al Imperio Español, especialmente de Gran Bretaña, motejada de Pérfida Albión, por sus esfuerzos en la abolición de la esclavitud y del tráfico de esclavos.

El fin de la esclavitud en América no terminó con las prácticas neo-esclavistas y sus crímenes asociados. La invasión e intento de los territorios del Golfo de Guinea que vinieron a ser conocidos como Guinea Española, fue ocasión para la implantación de un sistema de neo-esclavitud. Abusos y atrocidades, fueron cometidos por los colonos y por elementos de la administración colonial desde el inicio de la ocupación y dominio del territorio a través, sobre todo de prestaciones forzosas y condenas.

A principios del Siglo XX la muerte y huida de sus propias casas de miles de Bubes, Fangs, Kombes y Bisió, llevó a la importación de mano de obra de Liberia y Nigeria en condiciones que contravenían todas las normativas internacionales sobre el trabajo. Los malos tratos físicos estaban a la orden del día, los impagos y los secuestros eran comunes. Durante la mayor parte de la época colonial prácticas de Apartheid estuvieron vigentes, negándose el acceso en igualdad de condiciones a la mayoría de los africanos a los lugares públicos y existiendo regulaciones y normativas diferentes para las personas negras, a excepción de la minoría denominada “emancipada”.

Probablemente, el período que abarca desde finales del siglo XIX hasta el último tercio del siglo XX es el que menos población negra de origen africano registra en España. Las causas hay que buscarlas en la profunda crisis económica, la desvinculación de España con sus excolonias americanas y el blindaje fronterizo frente a Marruecos. Es un momento de crecimiento del racismo anti-negro darwinista-biologista.

La presencia negra sin embargo también será determinante en esta época. Durante la Guerra civil española, miles de personas negras combatieron en ambos bandos, en el Republicano, la brigada Abraham Lincoln reclutada en EEUU se presentó voluntaria a la conflagración, y a título individual personalidades como el Pintor cubano Africano-Asiático, Wifredo Lam o el Boxeador Isidro Díaz. Por el bando Nacional, marroquíes negros así como guineanos hicieron su parte.


Durante el primer tercio del siglo XX, la presencia negra se pone de manifiesto en el arte y la literatura. En el séptimo arte la película “El negro que tenía el corazón blanco” muestra y denuncia ya algunos de los prejuicios del racismo más ramplón absolutamente insertos entre la población española.

Cartel de la película de 1927 “El negro que tenía el alma blanca” El film tuvo dos secuelas una de 1934 y otra en 1951


En los años del franquismo, en los medios de comunicación los españoles recibían imágenes paternalistas y ridículas como la de “colacao” un cacao que en realidad ocultaba un sistema de explotación colonial internacionalmente denunciado. Sin embargo también fueron los años en los que numerosos personajes negros se hicieron acreedores del respeto y admiración de público sobre todo televidente español. Antonio Machín, las hermanas Benítez, José Legrá, y actores como René Muñoz se convierten en iconos públicos. De hecho los actores y bailarines negros fueron más frecuentes en la televisión española de los años 70 que con posterioridad. Mientras que otros africano-españoles negros como Guillem D’Efak el verdadero precursor de la Canción Catalana de Protesta ameritan, todavía hoy, un mayor reconocimiento.

Según el Instituto Nacional de Estadística en 2008 había 5,730.660 personas extranjeras residiendo en España que suponen un 12,2% del total. Estas cifras están sin embargo muy contestadas y no pueden más que servir como base a estudios más en profundidad. Apenas se han hecho intentos científicos de cuantificación sobre personas negras. Las estimaciones ofrecen un rango entre 700.000 y 1,600.000 personas negras africanas y africano-descendientes que viven en España, teniendo en cuenta una desagregación de datos basada en proporciones de población negra en origen.

Se deben tener en cuenta al menos cinco grupos de población, en base a circunstancias que guardan relación con el origen. El primer grupo está compuesto por las personas procedentes de países de África negra que han llegado a España siendo adultos mayoritariamente hombres muy jóvenes, en torno a la veintena, notablemente nigerianos, senegaleses, gambianos y guineoecuatoriales entre otros. El segundo gran grupo de africano-descendientes negros es el compuesto por los africano-latinoamericanos, también conocidos como afrolatinos, también llegados como adultos aunque con mayor feminización porcentual y con edades algo superiores al primer grupo. En este caso nos encontramos con la dificultad de cotejar cuantas, de entre estas personas, son negras africano-descendientes, en especial colombianos, dominicanos, ecuatorianos, cubanos y brasileños entre otros. El tercer grupo de personas negras en España está constituido por los africano-descendientes procedentes de países del norte u occidentales como Francia, Gran Bretaña, Portugal o Estados Unidos (como el escritor Chester Hymes) y las minorías negras asiáticas de origen africano. Un cuarto grupo debe tener en cuenta a los nacidos en España hijos o nietos de cualquiera de los anteriores grupos. Finalmente deberemos entrar a considerar en un quinto grupo a las personas negras españolas descendientes de poblaciones antiguas, como los descendientes de personas esclavizadas, de los musulmanes y los moriscos y de otros grupos con arraigo secular generalmente conocidos como “morenos”.

Placa en memoria del escritor africano-norteamericano Chester Hymes


Con la llegada de la democracia en los 70 del siglo XX, la situación se tornará, paradójicamente, cada vez más difícil para los africanos hispánicos. En España los poderes públicos se negarán a visibilizar a la población africano-descendiente. La incorporación a la Unión Europea, llevará aparejado una creciente demonización de los africanos negros y esta política de ultra-europeización, llevada a las escuelas y a los medios de masas, fomentará la aparición de grupos neo-nazis que se reproducen con extraordinaria velocidad, sobre todo a partir de los años 80 del pasado siglo.
A partir de esa década las poblaciones negras de España se organizan en una miríada de Asociaciones, siendo el índice asociativo africano el más alto de España. Posteriormente a partir de los 90 del siglo XX se forja la conciencia Panafricanista de una minoría de jóvenes africano-descendientes que toman modelos procedentes de Estados Unidos y fundan asociaciones de auto-defensa como FOJA. También diversas publicaciones tendrán una importancia crucial en una creciente concienciación panafricanista en España. Revistas como Tam-Tam y Gea. Posteriormente a principios del siglo XXI surgen medios como Culturas Africanas, Afrotown, la Voz de Africa Radio, Ewaiso, AEJGE, Wanafrica, así como la revista electrónica africano centrada Nsibidi. Vinculados en mayor o menor medida a estas publicaciones se destacan líderes y organizadores que empiezan a tomar el legado histórico de los africano-descendientes en España y Latinoamérica, toman la calle y organizan sus reivindicaciones. Paralelamente se da un resurgir cultural negro a través del Hip-hop africano-español.

Lucrecia Pérez. Asesinada en 1992

Con el comienzo del Siglo XXI la invisibilización y la falta de reconocimiento es total. Se producen centenares de agresiones racistas al año la mayoría de las cuales resultan impunes. Ejemplo de las dificultades en lograr justicia e igualdad son los crímenes cometidos contra: Lucrecia Pérez, Augusto Ndombele, y el asesinato de migrantes aferrados a las vallas de Ceuta y Melilla.
Esta situación que motiva las movilizaciones y acciones de diversas entidades entre las que cabe destacar: Federación Panafricanista, Fundación Vida Grupo Ecológico Verde, Centro Panafricano. En virtud de estas movilizaciones se constituye la Plataforma por la reparación africana. Estas entidades plantean la necesidad ineludible del reconocimiento de la importancia de España en la esclavitud y la colonización de personas negras, como crímenes de lesa humanidad, que no prescriben como reconoce el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Las entidades plantean el reconocimiento, el perdón y la inclusión a través de la acción afirmativa en España, como herramientas para acabar con la negrofobia y la invisibilización fomentadas por la desidia institucional. Sus reivindicaciones culminan en la aprobación de la Proposición no de Ley sobre Memoria de la esclavitud, reconocimiento y apoyo a la comunidad negra, africana y de afrodescendientes en España aprobada por el parlamento español en 2009.


Entre las personas nacidas en África no siempre hay simpatía simbólica hacia los africano-descendientes en ocasiones por desconocimiento de la historia común. Esta tendencia suele cambiar al transcurrir un cierto tiempo de residencia en España. Entre las poblaciones africanas la barrera lingüística, inducida en su momento por el colonialismo y por el neo-colonialismo, es considerable y por tanto es común que la identificación sea mayor entre anglófonos por una parte, francófonos por otra y Lusófonos e hispanófonos (Guineoecuatoriales) por otra. Esta fragmentación no evita en cambio que en el conjunto de personas negras residentes en España existan suficientes rasgos comunes como para ser considerados una unidad socio-cultural.

Respecto a los denominados “morenos” descendientes de las poblaciones africano-españolas negras de mayor antigüedad, mantienen cierta conciencia de negritud y de africanidad como es el caso de las poblaciones africano-descendientes de Gibraleón y Niebla en Huelva, ya que su existencia sería imposible sin un fuerte racismo circundante que les obligara a mantener sus rasgos culturales africanos. Mientras que en otros casos, la identidad colectiva se pierde en un simple tipismo físico como en el caso de los “morenos” de Cádiz o de Baleares.


Actualmente un importante número de personas en mayor o menor medida negras, nacidas en África o africano-descendientes por vía directa o indirecta y residentes en España destacan en diversos campos y se constituyen en referentes de la comunidad y de la sociedad en general. Se pueden mencionar en el campo académico a los Profesores Mbuyi Kabunda Badi (Rep. Dem Congo) politólogo, Eugenio Nkogo Ondo filósofo, Donato Ndongo-Bidyogo historiador y escritor, Justo Bolekia Bolekà escritor y lingüista (todos ellos procedentes de Guinea Ecuatorial), Landry-Wilfrid Miampica especialista en literatura (Congo Brazzaville) y Antumi Toasije historiador y activista, entre otros. En el campo de las letras, además de algunos de los mencionados descollan, Inongo Ví Makomé (Camerún), Agnes Agbotón (Benín), Francisco Zamora Loboch (Guinea Ecuatorial), Laura Victoria Valencia (Colombia). En el ámbito musical se significan por su popularidad, Concha Buika, Piruchi Apo y Paloma Apo, El Chojín, Barón Ya-Buk-lu, Frank T, Dnoé (todos ellos de origen guineo-ecuatorial), así como Lucrecia Pérez (Cuba) y Ariadna Puello (Rep. Dominicana), Fernando Jorge Da Silva, Bidinte (Guinea Bissau) entre otros muchos talentos. En los medios de comunicación fueron pioneros el comentarista deportivo Andrés Montes y la presentadora de televisión Francine Gálvez, mientras que en la actualidad también despuntan Desire Ndajmbo y Lucía Asué. En el mundo del cine se destacan los realizadores Santiago A. Zannou ganador de un Goya al mejor director novel y Tony Romero (Cuba) especializado en documentales así como los actores Mulie Jarju (Gambia), Emilio Buale (Guinea Ecuatorial) y la actriz Vicenta N’Dongo. En el campo del activismo social debe mencionarse a Abuy Nfubea (Federación Panafricanista), Luis Alberto Alarcón (Fundación Vida Grupo Ecológico Verde), Yast Solo (Panteras Negras), Edmundo Sepa Bonabá (Etane), Marcelino Bondjiale (Maleva), Remei Sipi (E’Waiso Ipola), Consuelo Cruz Arboleda (Grupo Federal Afrosocialista) y Marcia Santacruz Palacios (Alto Consejo de Comunidades Negras de España) amén de un gran número de líderes tanto en el mundo asociativo como político o religioso. El número de deportistas es asimismo muy extenso, mencionaremos tan sólo a dos como muestra; la Atleta Nyiurka Montalvo (Cuba) y al futbolista miembro de la selección española Marcos Senna (Brasil).


Libro de los juegos de Alfonso X el Sabio (1251-1283) copia de 1234
Códices de las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio (de mediados a finales del S XIII)
Luis DE PERAZA: Antiquísimo origen de la ciudad de Sevilla (1535) copia de 1684
Pere BOSCH y GIMPERA: Etnología de la Península Ibérica, Primera edición de 1932
Francisca VELÁZQUEZ BRIEVA: El dios Bes. De Egipto a Ibiza, Ed.: Museu Arqueológic D’Eivissa 2007
José Luis CORTÉS LÓPEZ: La esclavitud negra en la España peninsular del siglo XVI, Salamanca 1989
Baltasar FRA MOLINERO: La imagen de los negros en el teatro del Siglo del Oro, Madrid 1995
Eloy MARTÍN: La imagen del magrebí en España, Barcelona 2002
Sor Teresa Juliana de Santo Domingo (Chicaba) “Compendio de la vida exemplar de la Venerable Madre Sor Teresa Juliana de Santo Domingo”, Salamanca 1753
Antumi Toasijé: La esclavitud en el XVI en territorios hispánicos, en Brocar: Cuadernos de investigación histórica, Universidad de La Rioja 2008
Antumi Toasijé: La memoria y el reconocimiento de la comunidad africana y africano-descendiente negra en España, el papel de la vanguardia panafricanista, en Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, UCM, Núm. 28, 2010
Antumi Toasijé: The Africanity of Spain: Identity and Problematization, artículo en el Journal of Black Studies, January 2009; vol. 39, 3: pp. 348-355., primera publicación el 14 de junio de 2007
Antumi Toasijé: Índice asociativo de personas extranjeras en Baleares, capítulo del libro: La immigració, països emisors i les Illes Balears [La inmigraición países emisores y las Islas Baleares]. Sebastiá Serra Et álii, Palma de Mallorca, Spain: Edicions Cort 2004
Ser negro en España, Revista El País Semanal, ABRIL, Guillermo, 11 de octubre de 2009